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TitleKRAMER, Samuel Noah - La Historia empieza en Sumeria
TagsSumer Mesopotamia Archaeology
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Table of Contents
                            INDICE
PRÓLOGO
EXORDIO
PREFACIO
INTRODUCCIÓN
I
EDUCACIÓN
LAS PRIMERAS ESCUELAS
II
VIDA DE UN ESTUDIANTE
EL PRIMER EJEMPLO DE «PELOTILLA»
III
DELINCUENCIA JUVENIL
EL PRIMER GAMBERRO
IV
ASUNTOS INTERNACIONALES
LA PRIMERA «GUERRA DE NERVIOS»
V
GOBIERNO
EL PRIMER PARLAMENTO
VI
GUERRA CIVIL
EL PRIMER HISTORIÓGRAFO
VII
REFORMAS SOCIALES
LA PRIMERA REDUCCIÓN DE IMPUESTOS
VIII
CÓDIGO DE LEYES
EL PRIMER «MOISÉS»
IX
JUSTICIA
LA PRIMERA SENTENCIA DE UN TRIBUNAL
X
MEDICINA
LA PRIMERA FARMACOPEA
XI
AGRICULTURA
EL PRIMER «ALMANAQUE DEL AGRICULTOR»
XII
HORTICULTURA
LOS PRIMEROS ENSAYOS DE UMBRÁCULO
XIII
FILOSOFÍA
LA PRIMERA COSMOLOGÍA
XIV
ÉTICA
EL PRIMER IDEAL MORAL
XV
SUFRIMIENTO Y SUMISIÓN
EL PRIMER «JOB»
XVI
PAZ Y ARMONÍA DEL MUNDO
LA PRIMERA EDAD DE ORO IMAGINADA POR EL HOMBRE
XVII
SABIDURÍA
LOS PRIMEROS PROVERBIOS Y ADAGIOS
XVIII
ESÓPICA
LOS PRIMEROS ANIMALES DE LA FÁBULA
XIX
LOGOMAQUIA
LOS PRIMEROS DEBATES LITERARIOS
XX
PARA LOS REALES ESPOSOS
EL PRIMER CANTO DE AMOR
XXI
PARAÍSO
LOS PRIMEROS «PARALELOS» CON LA BIBLIA
XXII
DILUVIO
EL PRIMER NOÉ
XXIII
EL MÁS ALLÁ
LA PRIMERA LEYENDA DE LA RESURRECCIÓN
XXIV
MUERTE DEL DRAGÓN
EL PRIMER «SAN JORGE»
XXV
GILGAMESH, HÉROE SUMERIO
EL PRIMER CASO DE PLAGIO LITERARIO
XXVI
LITERATURA ÉPICA
LA PRIMERA EDAD HEROICA DE LA HUMANIDAD
XXVII
DOS REPERTORIOS DE TÍTULOS
LOS PRIMEROS CATÁLOGOS DE BIBLIOTECA
EPÍLOGO 1955
LAS TABLILLAS SUMERIAS DE LA COLECCIÓN HILPRECHT
UNA MALDICIÓN Y UN PLANO
NOTA SOBRE EL DESCUBRIMIENTO DE SUMER Y DE LA ESCRITURA SUME
BIBLIOGRAFÍA
                        
Document Text Contents
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Samuel Noah Kramer La Historia Empieza En Sumer

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Título original: From the tablets of Sumer
Twenty-five firsts in man's recorded history Exordio de Jean Bottéro
Traducción del inglés: Jaime Elías. (Revisión: Dr. Luis Pericot) Prólogo del Dr. Pericot.
Dirección de la colección: Virgilio Ortega






Escaneado para:
El Caballero Ilustrado
http://es.geocities.com/jvgorrister/index.html

Revisión: [email protected]










© The Falcon's Wing Press, Indian Hills, Colorado, 1956 © Ayma, S.A. Editora
© Por la presente edición. Ediciones Orbis, S. A., 1985 Apartado de Correos 35432.
Barcelona

ISBN: 84-7530-942-9
D.L.: B-11085-1985

Fotocomposición: Fort, S.A. Rosellón, 33, 08029 Barcelona

Impreso y encuadernado por
Printer industria gráfica s.a. Provenza, 388 Barcelona
Sant Vicenc, dels Horts

Printed in Spain

http://es.geocities.com/jvgorrister/index.html
mailto:[email protected]

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El poema explica a continuación cómo Lahar y Ashnan, descendiendo del cielo a

la tierra, trajeron a la Humanidad los beneficios de la civilización:


En esta época, Enki dijo a Enlil:
«Padre Enlil: A Lahar y Ashnan,
Que han sido creados en el Duku,
Hagámosles descender del Duku.»

Obedeciendo la orden sagrada de Enki y de Enlil,
Lahar y Ashnan descendieron del Duku.
Para Lahar, Enlil y Enki construyeron una granja;
De plantas y hierbas en abundancia le hicieron presente;
Para Ashnan instalaron una casa;
De un arado y de un yugo le hicieron presente.

Lahar en su granja,
Es un pastor que desarrolla los productos de la granja,
Ashnan en medio de las cosechas,
Es una virgen amable y generosa.
La abundancia que viene del cielo,
Lahar y Ashnan la hacen aparecer sobre la tierra;
A la sociedad llevan la abundancia;
Al país, llevan el aliento de vida;
Hacen ejecutar las leyes de los dioses;
Multiplican el contenido de los almacenes;
Llenan hasta reventar los graneros.

En la casa del pobre, situada a ras del polvo del suelo,
Al entrar le llevan la abundancia.
Ambos, dondequiera que moren,
Llevan consigo a la casa pingües provechos.
El lugar donde permanecen, lo sacian;

el lugar donde se sientan lo aprovisionan;
Y alegran el corazón de An y de Enlil.


A continuación aparece la controversia: Lahar y Ashnan beben tanto vino que se

emborrachan y empiezan a querellarse; las granjas y los campos resuenan con el
estruendo de su disputa. Cada uno de los dos se jacta de sus propias hazañas y se esfuerza
en denigrar las del otro. Finalmente, Enlil y Enki intervienen y ponen fin al torneo
declarando vencedora a Ashnan.

Se percibe bien a través de estos poemas cómo concebían los sumerios la
dependencia original del hombre respecto al mundo divino. La actitud fundamental que
se derivaba de ello, base de la moral, era la de un siervo y criado de los dioses.

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XV

SUFRIMIENTO Y SUMISIÓN

EL PRIMER «JOB»

Dios mío: El día brilla luminoso sobre la tierra;
para mí el día es negro.
.......................................................................
Las lágrimas, la tristeza, la angustia y la desesperación

se han alojado en el fondo de mí.
......................................................................
La mala suerte me tiene en sus manos, se lleva el aliento de mi vida.
La fiebre maligna baña mi cuerpo...
Dios mío, oh, Tú, padre que me has engendrado,

levanta mi rostro.
....................................................................
¿Cuánto tiempo me abandonarás,

me dejarás sin protección?
.................................................................
¿Cuánto tiempo me dejarás sin apoyo...?


Cité estas líneas, entre otras, el 29 de diciembre de 1954, en una comunicación

que presenté ante la Society of Biblical Literature, titulada: «Un hombre y su Dios.
Preludio sumerio al tema de Job»50. Estas líneas pertenecen a un ensayo poético que yo
acababa de reconstruir aquel mismo año, a partir de varias tabletas y fragmentos
descubiertos en Nippur.

Así, pues, más de mil años antes de que fuese compuesto el libro de Job, un texto
sumerio anunciaba los acentos que la Biblia luego amplificaría y popularizaría.

Los sabios sumerios creían y enseñaban que las desdichas del hombre son el
resultado de sus pecados y de sus malas acciones, y que no hay ningún hombre que, por
un motivo u otro, esté exento de culpa. Para ellos, como ya hemos visto, no existía ningún
ejemplo de sufrimiento humano injusto o inmerecido; es siempre al hombre, decían, a
quien hay que recriminar, nunca a los dioses. A pesar de todo, más de un sumerio debió
existir que, en los momentos de adversidad, estuviese tentado de poner en duda la lealtad
y la justicia de los dioses. Y tal vez fuera para prevenir semejante resentimiento y
neutralizar toda clase de desilusión por parte de los hombres, en lo que hace referencia al
orden divino, por lo que uno de esos sabios compuso el edificante ensayo cuya traducción
doy un poco más adelante.

Que el hombre, sumido en la adversidad, proclama nuestro poeta, se contente con
glorificar a su dios.51 Es el único recurso eficaz. Que glorifique a su dios sin tregua, por
muy injustificados que le parezcan sus sufrimientos y sus desgracias; que gima y se
lamente ante él, hasta que el dios le preste un oído favorable y acoja graciosamente sus
plegarias. No obstante, nuestro poeta pretende reforzar su tesis. Quiere tanto convencer
como exhortar a su lector. ¿Cómo se las arreglará? ¿Recurrirá al raciocinio, a la
especulación? No; como sumerio que es, es hombre de espíritu práctico y prefiere
apoyarse en un ejemplo.

He aquí, pues, a un hombre que había sido rico, sabio y justo, al menos en
apariencia, y que se hallaba rodeado de multitud de amigos y de parientes. Pero un día la

50 En inglés: «A Sumerian Versión of Job Motif»
51 Se trata de su «dios personal», aquel que, según el credo sumerio, representa a cada uno de los humanos en la Asamblea de los dioses

y, si la ocasión se presenta, intercede a su favor (ver el capítulo precedente). (N. de J. H., M. M. y P. S.)

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visto, se pone a veces a subrayar con una sutileza sorprendente: entonces vemos que tiene
un sufijo reservado para el plural de los altos personajes, dioses y príncipes; otro
reservado para las simples personas; otro aún reservado para los animales y las cosas. El
sumerio siente la necesidad de reagrupar alrededor de la palabra que expresa el verbo la
mayor parte de las partículas que en la frase indican la relación que tienen las palabras
entre sí o entre cada una de ellas y el verbo; así vemos, para escoger un ejemplo sencillo,
que en la inscripción de una estatua colocada dentro del templo Eanna, se dirige a «aquel
que del Eanna hará salir» dicha estatua: lu + E -anna - ta + ib - ta - ab - e - e - a, en cuya
inscripción la palabra-verbo e (doblado en e - e, como a menudo ocurre en sumerio, con
objeto de insistir, sin que nosotros sepamos por qué, en la acción expresada), precedida de
un ab que indica el «causativo» (se trata de «hacer salir» la estatua), va además precedida
a su vez de un ta, que para nosotros es perfectamente inútil, ya que no hace más que
repetir, junto al verbo, la «posposición» idéntica, ta, añadida ya al nombre del templo,
para significar «fuera del Eanna»; pero si este último se traduce perfectamente en
nuestras lenguas modernas, ¿cómo podríamos traducir el otro ta, pegado al verbo y que,
en la mentalidad sumeria, debía añadir, con toda seguridad, alguna noción particular,
«dimensional» tal vez, a la idea de la acción expresada por el verbo?

Así, pues, bastantes elementos lingüísticos del sumerio quedan verdaderamente
por fuera de nuestras lenguas y de sus posibilidades. Si a ello añadimos que hay otros
elementos, pocos, en realidad, es cierto, que todavía escapan a nuestro análisis, no
podremos sino admirar sin reservas la erudición, la paciencia y la sutileza que han
desplegado los sumerólogos para resolver los problemas planteados por la traducción de
un gran número de textos, a menudo de muy difícil interpretación, como los traducidos
por S. N. Kramer en la presente obra, y nadie se extrañará de ver que, como los demás
sumerólogos, Kramer insiste a menudo, con prudencia y modestia ejemplares, en el
carácter todavía incierto y provisional de muchas traducciones que, con nuevos estudios,
investigaciones y hallazgos podrían quedar modificadas o iluminadas desde un ángulo
distinto.

J. B.

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BIBLIOGRAFÍA


La mayoría de las obras citadas comprenden la historia de la antigua
Mesopotamia, incluyendo las culturas semitas posteriores a la desaparición de los
sumerios.

En ellas puede encontrarse una bibliografía más detallada y erudita,
especialmente por lo que se refiere a obras escritas en lenguas extranjeras.


1. Obras generales. Historia.


AYMARD (A.), en Aymard-Auboyer, L'Orient et la Grèce antique, tomo I de la Histoire

Générale des Civilisations. (Presses Universitaires de France; 1953.)
CONTENAU (G.) y DHORME (E.) en Halphen-Sagnac, Les premieres civilisations, tomo I de

Peuples et civilisations. (Presses Universitaires de France, nueva edición 1950.)
GOOSENS (G.), L'Asie occidentale ancienne, pp. 289-495 de la Histoire Universale de la

Pléiade, tomo I. (Gallimard, 1956.)


2. Arqueología. Arte


CONTENAU (G.), Manuel d'archéologie oriéntale, 4 tomos. (Picard; 1927, 1931, 1947.)
PARROT (A.), Archeologie mesopotammienne, 2 tomos. (Albin Michel; 1946, 1953.)
WOOLEY (L), Les Sumériens. (Payot; 1933.)


3. Escritura. Lenguaje.


BENVENISTE (E.), Le sumérien, pp. 189-195 de Langues du Monde (Centre National de la

Récherche scientifique - Champion; nueva edición, 1952.)
FÉVREIER (J.), Histoire de l'écriture, pp. 99-115: Les écritures cuneiformes. (Payot;

1948.)
JESTIN (R.), Abregé de grammaire sumérienne. (Geuthner; 1951.)
LABAT (R.), Manuel d'epigraphie akkadienne. (Imprimerie Nationale; segunda edición,

1952.)
4. Literatura. Ciencias.


CHIERA (E.), Les tablettes babyloniennes. (Payot, 1939.)
DHORME (E.), La litterature babylonienne et assyrienne. (Presses Universitaires de
France; 1937.) LABAT (R.), La Mesopotamie, pp. 73-138 de la Histoire genérale des

Sciences,
tomo I. (Presses Universitaires de France; 1957.) VlROLLEAUD (Ch.), Litterature

assyro-babylonienne, pp. 252-276 de la Histoire des
Litteratures de la Pléiade, tomo I. (Gallimard; 1955.)


5. Religión.


BOTTÉRO (J.), La religión babylonienne. (Presses Universitaires de France; 1952.)
DHORME (E.), Les religions de Babylonie et d'Assyrie (Presses Universitaires de France;

segunda edición, 1949.)

Similer Documents