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HISTORIA SOCIAL DE LA LOCURA

SERIE GENERAL
cLOS HOMBRES"

Director: GONZALO PONTON

( '

Page 2

HISTORIA SOCIAL DE LA LOCURA

Traducción castellana de

JORDI BELTRAN

EDITORIAL CR[TICA
Grupo editorial Grljalbo

BARCELONA

Page 87

172 HISTORIA SOCIAL DE LA LOCURA

«Ronnie» pudiese atenderla como era debido. Laing encontró para
Mary una plaza en Kingsley House, la comunidad que había ayuda-
do a fundar en el East End: «Estaba salvada». Allí, bajo la atenta
supervisión de, sobre todo, J oseph Berke, un joven doctor norteame-
ricano que se había rebelado contra la psiquiatría ortodoxa y con-
vertido después de leer El yo dividido, Mary comenzó el descenso,
que duró cinco años, hacia la regresión infantil para luego volver de
ella. Mary y los psiquiatras habían convenido conjuntamente que
era la terapia que necesitaba. Mary quería viajar a un «estado de locu-
ra, más verdadero», abandonar su «falso yo» por su «yo verdadero».
Guardó cama. Bebía sólo por medio de un bibetón. Quería que la
alimentasen mediante un tubo, para volver a capturar por completo
la experiencia esencial en el útero. Berke y Laing opinaron que sería
«interesante ver si alguien podía .tegresar hasta tan lejos». Mary defe-
caba y se orinaba encima y jugaba con los excrementos (sus «bebés»).
Dejó de usar el lenguaje adulto. Chillaba y gritaba, mordía y gol-
peaba.

Sobre todo, entró en contacto con la ira violenta que había repri-
mido dentro de sí durante toda la vida pero que su culpabilidad
abrumadora siempre le había impedido expresar. Todo salió (o, mejor
dicho, salió «ELLO», como bautizó a su rabia). Tuvo que aprender
por sí misma, errando y probando de nuevo, que podía enfureeerse
sin ser rechazada. Finalmente, después de este prolongado proceso
de «descenso», empezó a «subir». Su yo dividido volvió a unirse;
dejó de sentirse un «yo» separado de su cuerpo. Ya no era malo
querer o tener; interrumpió el autocastigo que se había impuesto
durante toda la vida. Empezó a alimentarse sin ayuda ajena. Expre-
saba su ira por medio de la pintura (pechos negros, voluminosos,
pintados con su propia mierda). Amaba a Joe. Joe era un «pecho
seguro~>. En él «me caso con mi padre».

Se recuperó. Después de viajar por la psicosis, llegó a la costa.
Pero se había hecho adicta a la terapia. Todo lo que hada o todo
aquello en lo que participaba --cada salida para ir de tiendas o cada
comida- había que verlo como parte del tratamiento. Esto despertó
la ita de Berke: llevar las cosas tan lejos era «absurdo». Después de
todo, formaba parte de la autoimagen de los «laingianos», una parte
nada pequeña, la idea de que en realidad no eran profesionales, sino
personas. Y he aquí que Mary insistía en volver a transformarlos en
doctores. Sin embargo, parece que Berke no se da cuenta de que en

1lUJERES LOCAS 17J

el fondo, al obrar así, Mary era «más "laingiana" que los "laingia-
nos"». Porque Mary escribe: «Joe me ha recordado que Ronnie dice
que la vida es terapia y la terapia es vida». Las palabras de Laing
se transformaron en los subtítulos del psicorromance cinematográfico
entre los dos epígonos de Laing. ·

El deseo de Mary de ser atendida por doctores también puso a
Berke en un aprieto. Con frecuencia Mary le resultaba agotadora
debido a sus exigencias. En dos ocasiones, Berke le atizó un sopapo
en la nariz. Esta estratagema terapéutica le granjeó el cariño de Mary
(«Nunca he querido tanto a Joe» ). Pero también le hizo sentirse
culpable, porque atizarles a los pacientes no formaba parte de la
ética médica que le habían enseñado. Le hubiera gustado que Mary
accediera a verle sencillamente como persona y no como médico.
Entonces la violencia interpersonal podría ser legítima, una manera
de desahogar la ita. Porque Berke da a entender que también él tenía
problemas emocionales inconscientes que eran análogos a los de Mary.
Un detalle interesante es que en sus aportaciones al libro Berke ~
nunca explora sus propios motivos y respuestas. Obviamente, de ser
una persona pasa de nuevo a ser un psiquiatra científico siempre que
ello le apetece. Al igual que Freud, Berke deseaba vivamente resis·
tirse a la posibilidad de una contratransferencia. «Mary me atribuía
en todo momento una ira que claramente era suya» escribe el pacien-
te-hombre que pega. ' ·
. La verdad es que Berke y sus amigos no querían o no podían
mteractuar con Mary en pie de igualdad. Ellos tenían el control..
Ellos daban las instrucciones a una Mary que anhelaba la palabra de
Ronnie (el propio Berke llama a éste el «gurm> ). A pesar de su
turbulencia, en ningún momento puso Mary en duda el planteamiento
terapéutico más amplio. Le dijeron lo que debía pensar de sus sen-
ti~ientos. Así, Mary escribe que, en una ocasión, Joe le explicó que
«lt contra Joe era en realidad ir contra mí misma». Y merece la
pena tomar nota aquí de que Berke escribe que a Aaron Esterson
le dio por pasear alrededor de Kingsley Hall llevando en la mano
una biografía de Joe Stalin. Berke nos asegura que era un chiste que
el más bien autoritario Esterson hacía a costa de sí mismo: lo dudo.
Berke tenía poca paciencia con las comunidades terapéuticas regu-
lares porque, detrás de la pretensión de voluntad general de la
comuní~ad, se escondía el dictado de los doctores; en conju~lto, no
eran meJor que «un lavado de cerebro». Parece que no se percata de

Page 88

174 HISTORIA SOCIAL DE LA LOCURA

que precisamente eso, aunque bajo una forma más sofisticada, era
lo que tal vez estaba sucediendo en Kingsley Hall. Sobre todo, los
doctores daban la impresión de ver el estado de Mary de un modo
que, en un nivel fundamental, no concordaba con el de la misma
Mary.

En la historia que escribe la propia Mary se advierte el intenso
resentimiento que experimenta por ser primero una chica y luego
una mujer en un mundo que es de los hombres. El mundo era de su
padre (y hubiera sido de su hermano). Tal como su abnegada madre
veía las cosas, era un error que una mujer intentase hacer algo, lo
que fuera, porque nada se consigue. Querer es ser mala. El resultado
es el castigo: lo pagarás. El mundo de la mujer es todo privación y
negación. Tanto es así, que Mary ve que su única escapatoria estriba
en ser salvada por héroes y en la aventura de tebeo para chicos hacia
el interior psíquico (como dice ella: «por la locura hacia la liber-
tad»). De forma parecida a Tarzán, «Joe me liberó». «La psicosis
-dice Berke- es la renovación del yo interior.»

Hasta ese punto, a Mary le parecía bien que los doctores mascu- <
linos hablaran por ella. Al igual que el análisis de los doctores, el
que ella hizo de su propio estado echaba fundamentalmente la culpa
a su madre. Las madres encarcelan a las hijas en una jaula de obedien-
cia, limpieza, castidad, docilidad y simpatía. Ni Mary 1ú Berke impu-
tan culpa alguna al señor Barnes. La raíz de sus problemas era su
madre. Y, según nos dice, la raíz de los problemas de su madre era
la madre de ésta.

Pero encima, Berke parece dispuesto a intervenir con la más
estereotipada explicación freudiana de lo que es realmente la fuente
de los problemas de las mujeres. ¿Qué había debajo de la psicosis
de Mary? En un capítulo final que lleva el extraordinario título de
«Deshaciendo el nudo de Mary», Berke da la respuesta: las paradojas
de la sexualidad femenina. «Mary Barnes era un semillero de deseo
y frustración sexuaL» Ella, sin embargo, «no lo. sabía»; de hecho,
ella «negaba» sus deseos sexuales. Sobre todo, en efecto, pensaba
erróneamente que lo que denominaba «ELLO» era su ira. No lo era.
«ELLO» era, por supuesto, su «id»: dicho de otro modo, sus «ener-
gías sexuales». Para ser exactos, «ELLO» era el «residuo regurgitado
de penes y vaginas no digeridos». Ese era su demonio. Mary negaba
la sexualidad normal, madura, heterosexual y genital. «Incluso se
negaba a permitir que un hombre metiera el pene dentro de ella.»

MUJERES LOCAS 175

De hecho, sus deseos de ser chico no desaparecieron: «quería deses-
peradamente ser el pene». Si al menos hubiera superado su identidad
equivocada y su frustración sexual, tal vez todo habría ido bien. La
psiquiatría liberacionísta no sentía el menor deseo de liberar a las
mujeres de los papeles tradicionalmente asignados al género femenino.
¿Por la psiquiatría a la libertad?

Page 173

342 HISTORIA SOCIAL DE LA LOCURA

Jorge III, rey, 33, 65-77, 79; litera-
tura referente a, .325

Joyce, Mary, 113
Juliana de Norwich, 152
Jung, Carl, 55

K., Herr y Frau, 159-165
Kempe, Margery, 28, 57, 58, 146, 149-

157; literatura referente a, 329
Kernberg, doctor Otto, 292
Keszi, doctora, 314
Kingsley Hall, 168, 172, 173
Kitay, Phílip, 219
Kraepelin, Emil, 12, 37, 54, 103
Krafft-Ebing, Richard, 205
Kreuzlingen, asilo, 107, 108
Kroll, Jerome, 20

Laing, R. D., 54, 168-169, 170, 171
Lee, Nathaniel, 14
legitimación del suicidio por Montes-

quien, 1.34
lenguaje de los locos, 53
lenguas, hablar en, 234
lesbianismo, 165; en la novela de

Plath, 291
Ley 12 de la reina Ana (1714), 179-

180
Life {Kempe), 149-157 passim
Liverpool, lord, 83, 84
Locke, John, 30, 35, 45, 250
locura, definición de, 20-22
Lowe, Louisa, 166

Lloyd, James Hendrie, 13.3

Macalpine, Ida, 66, 74, 125, 219
Macawley, doctor Austin, 204
MacDonald, Michael, 128, 147
Mack {Brunswick), Ruth, 305, 309,

.310, 311
Madden, R. R., 1.34
madre, problemas inducidos por la: de

Barnes, 174; de Plath, 289-292;

véase también complejo de Edipo
Malthus, Thomas, 77
manfa: de Beers, 263, 264, 265; tras-

torno «masculino», 148
manicomio, véase instituciones
Mariazell, 120, 121, 122
Masson, Jeffrey, 301, 302
Matthews, James Ti!Iey, 55, 80-87,

210; literatura referente a, 325
Mayer, Hans, 176
médicos de locos, 34, 6.3, 65, 70; au-

tobiografías críticas, 58
mejoría de la insania, véase cura; te-

rapia
melancolía: como trastorno «masculi-

no», 148; de Cowper, 137
Memorias (Schreber), 204-227 passim
Mesmer, Franz Anton, 81
mesmerismo, 81-84, 86
Metcalf, Urbane, 84
metodismo, 1.32
métodos, terapias, conductas morales,

.34, 80, 94, 250
Meyer, Adolf, 270
mind in chains: the autobiography o/

a schizophrettic, The {Moore), 273
mind restored, A (Curran), 281, 282
mind that found itsel/, A (Beers), 261,

265 .
misión divina, sentido de Schreber

de su, 211
Mitchell, doctor Weir, 167, 293
Mohius, Paul, 103, 191
Monro, doctor James, 179
Monro, doctor John, 72
Monro, doctor Thomas, 232
Montaigne, 89
Moore, William L., 272-277
More, Hannah, 81
«Movimiento de Oxford», 242
Movimiento por la Higiene Mental,

261, 266, 268, 269; misión del, 270
mujeres, 88, 146-175, 282-287, 288-

292; control a través de su ingreso
en instituciones, 166, 231, 260; li·
teratura referente a, 329-330; locas,
88, 146-175; «transformación» de

·'

ÍNDICE ALFABÉTICO 343

Schreber en, 209, 210, 211, 216,
226, 227; véase tambié~t brujas

Napier, Richard, 128, 147
narcisismo, de Plath, 292
Narratíve (Perceval), 51, 227, 237,

238, 239, 243, 252, 257, 258, 317
neurastenia, 22, 166, 168, 260, 262
neurosis, 22, 33, 89; brujas clasifica-

das como, 158; de Freud, 297, 304;
demonológica, 124; véase también
diablo; etiología, ideas de Freud so-
bre, 298, 304, 306, 308, 310; tra-
tamiento, 38

Newington, doctor Charles, 236, 245
Newton, John, 133
Nietzsche, Friedrich, 104, 105, 106,

189-197; literatura referente a, .332
Nietzsche contra Wl agner (Nietzsche),

194
Nijinsky, Vaslav, 37, 49, 10.3-108; li-

teratura referente a, 326
Nin, Anais, 197
niños, asaltos sexuales de los padres

a los, 299, .302; véase también re-
gresión infantil

Nolan, doctora, 288, 291, 292
Nydes, 220

Obholzer, Karin, 308, 310, 311
O'Brien, Bárbara, 57,. 59, 282-286
órganos sexuales y nariz, relaciones en-

tre, ideas de Fliess acerca de, 300
Ostwald, Peter, 100

padre (problemas relacionados con),
123-126, 162, 221-226; sentimien-
tos de Freud a la muerte de su, 302;
teorías freudianas sobre las agresio-
nes sexuales del, 299, 302; véase
tambié11 complejo de Edipo

Pain, señora, 178
paranoia, 220; de Schreber, 204, 213,

219, 225; del «hombre de los lo·
bos», 310

Pearson, John, 81

Pembroke, lady (Eiízabeth Spencer),
75

Pepys, sir Lucas, 67, 71, 85
Pequeño Hans, 225
Perceva], John, 35, 40, 51, 56, 57,

227, 23.3-258, 267, 317, 318; lite-
ratura referente a, 334

Perceval, Spencer, 233
personal (asilo), defectos de/abusos

de, 251, 263, 264
Peterson, Dale, 18
Pinel, doctor Philippe, 35, 80, 94
Pitt, William (el Viejo), 63, 69, 72,

74, 83
Plath, Sylvia, 288-293; literatura re-

ferente a, 2.37
Platón, 24, 38, 61, 89
.poder y locura, 61-87; literatura re-

ferente a, 324-325
poetas locos, 91, 109-117, 13.3-145,

202
porfiria, de Jorge III, 66, 74
Prichard, doctor Thomas, 115-116
Prince, Morton, 56
protestantismo, 44
providencialismo, de Cruden, 186
psicoanálisis, desarrollado por Freud,

295, 301, 302, 303, 304
psicoanalistas y analistas, opiniones

del «hombre de los lobos» acerca
de, .310

psicohistoria y psicohistoriadores, lite-
ratura referente a, 321-324

psicosis: de Barnes, 172, 174; de
Schreber, 213, 214, 219, 221, 222,
223

psicoterapia, véase terapia
psiquiatría, 48-56; desconfianza hacia

la, 41, errores de la, 52; escuela
degeneradonista, 37; historia, raf-
ees de la, 14, 16, 32, 34, 37, 39, 43;
literatura referente a, 330; y el yo,
48-56

Pulszky, Romola de, 103, 106, 107

racionalidad, 24
Rake's Progress (Hogarth), 50, 63

Page 174

344 HISTORIA SOCIAL DE LA LOCURA

razonar: en estado de locura, 18; so-
bre la locura, 2343

Redding, Cyrus, 114
Reforma y Contrarreforma, 30
regresión infantil, de Barnes, 172
Reich, William, 64
Reil, 35, 94
relaciones entre la nariz y los órganos

sexuales femenbtos, Las (Fliess), 300
religión y locura, 27-31, 45, 46, 118-

145, 148-157; autobiografías y lite-
ratura, 57, 327-328; en hombres,
118-145, 1n-189 passim, 212, 235,
237, 241-248 passim, 257; en muje-
res, 148-157, 171; véase también re-
ligiones espedñcas.

retorno de lo reprimido, 57-60
Revolución Cient.Hica, la, 45
Revolución francesa, psicopolftica de

la, 80-82
Richarz, doctor Franz, 95, 101, 102
Ritter, Alfons, 225
Robín, Elizabeth (A dark lantern), 168
Rodez, asilo, 201
romanticismo, 46, 93·118 passim
Roth, Martín, 20
Rousseau, Jean Jacques, 45
Rush, Benjamín, 63
Ryle, doctor Anthony, 155

Sade, marqués de, 87
Saint Albans, asilo, 139
Saint Charles, hospital mental, 279
Saint Luke, asilo, 184
Satanás, véase diablo
Savage, sir George, 167
Schatzman, Morton, 42, 221, 222,

223, 224, 225
Schreber, doctor, 222, 223; literatura

referente a, 3.3.3
Schreber, Daniel, 33, 42, 51, 55, 57,

124, 125, 128, 203-229, 304, 308;
literatura referente a, 332-333

Schumann, Oara, 99-102
Schumann, Robert, 37, 51, 95-103;

literatura referente a, 326

segregación de los perturbados, 42, 50;
véase tambiétl instituciones

Sergius P. (el «hombre de los lobos»},
56, 305-311, .317; literatura refe-
rente a, 337

sexo: ideas de Fliess sobre, 296; ideas
de Freud sobre, 298-311 passim; y
Dios, 155, 156; y el diablo, 155,
171; y el origen de la neurosis, 205;
véase también bisexualidad; homo·
sexualidad; lesbianismo.

Showalter, Elaíne, 292
Simon, Bennett, 24, 25
Skrimshire, doctor Fenwich, 109
Smart, Kit, 184; literatura referente

a, 328
Smollett, Tobías, 48
Smyth, Ethel, 88
Sociedad de Amigos de los Supuestos

Locos (Alleged Lunatics' Friend So-
ciety), 236, 267

Somatización, 22
Sonnenstein, asilo, Schreber en, 209,

212, 228
Southcott, Joanna, 51
Spacks, Patricia, 128, 144
Spencer, Elizabeth, 75
Sterne, Laurence, 46, 48, 182, 318
Strickland, Agnes, 116
Struensee, J. F., 78.
sueño norteamericano, el, 259-287; lite-

ratura referente a, 335
sueños: de Perceval, 238, 239; .inter-

pretaciones de Freud, 162; véase
también delusiones

suicidio, intentos y deseos de: de Beers,
262; de dos hermanos de Beers,
269; de Cowper, 137, 142; de PJath,
288; legitimado por Montesquieu,
134

Sulloway, F., .303
surrealismo, 199
Swift, Jonathan, 48, 62, 163
Szas~, doctor Thomas S., 21, 159

Tasso, T., 89
Taylor, John, 110, 113

ÍNDICE ALFABÉTICO 345

teatro, actitudes de Artaud hacia el,
199

Teedon, Samuel, 142
teoda de la seducción de Freud, 299,

302
terapia, tratamiento (psico-), 288-315;

adicción a, 172; de electrochoque,
de Artaud, 201; de neurosis, 37;
drogas, 33; escritores bajo, 293;
historia, 34

Thomas (Jean), hogar de reposo de,
167

Thornton, E. M., 298
Ticehurst House, asilo, 236
Tolstoi, Leo, 106
tontos y extraños, 176-202; literatura

referente a, 331
Toulouse, doctor Edward, 198
transferencia, 164
Tristam Shandy (Sterne), 46
Trosse, George, 30, 57, 58, 119, 122,

128-132, 186; literatura referente a,
328

Tuke, terapia moral de los, 35, 80,
94, 250

Unwin, reverendos Morley y Mary,
140 ;;.. ...

valor positivo de la locura, 28
Van Gogh, estudio de Artaud sobre,

197, 202
varones puritanos, biografías espiritua-

les de, 148

víctimas, los locos como, 316-317
Von Arním, Frau, 102

W ard, Ned, 18.3
· Warren, Richard, 67, 68, 69, 71, 72,

73, 74, 75, 76
Weber, doctor, 209, 212
Weber, Max, 44
Welsford, Enid, 176
Wesley, 133
Wharton, Goodwin, 49
Wieck, Clara, 99-102
Wieck, Friedrich, 99
Wier, Johannes, 158
Wightman, 179, 187, 189
Wild, Isabella, 180
Wilkes, John, 182
Willis, reverendo Frands, 65, 66, 70-

77, 82
Willis, doctor John, 66, 71-77 passím
Willis, Robert Darling, 76, 85
Willis, Thomas, 76
Withers, Phllip, 70
Wolfe, Tom, 261
Woolf, Virginia, 37, 88, 168
Wraxall, F., 79
Wright, asilo de, 179, 185

Yo: identidad y, 4348; psiquiatría .y
el, 48-56

Zeitgeist, 205, 219
Zilboorg, Gregory, 158

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