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ROMA

Peristilo de la Casa de los Vedi en
Pompeya. El peristilo era un patio
interno de la casa romana derivada de
la griega de tipo helenístico, rodeada
por un porticado sobre el que se
proyectaba el tablinum que junto con
el atrio era el lugar más importante de
la casa. Frescos y estatuas adornaban
ese patio porticado.

Roma abandonó definitivamente esa predilección por el gusto clásico de lo griego. También
a partir de los tiempos de Adriano se extendió por los grandes sarcófagos decorados con
diversas formas. En unos sólo se decora el frontal, precisamente los de origen más
típicamente romano, en tanto que en otros, los de gusto helenístico-anatolio, el friso decora
toda la superficie del ataúd. A este tipo pertenecen los sarcófagos de Melfi y de Sidamara.

Característica de los sarcófagos es el gusto por la narración, que ya se ha comentado en
la Columna Trajana, unido a efectos del claroscuro que proporcionan al conjunto una
impresión tumultuosa y dramática. Sugerencia de una atmósfera, pastosidad de luces, como
si de una pintura se tratase, distinguen en este sector la escultura romana. A partir de
principios del siglo III, en armonía con la rápida evolución de todo el arte romano,
comienzan a prevalecer composiciones con nuevos grupos, más simbólicas y más simétricas.

Obra cumbre de la estatuaria romana del siglo II a. C. es la obra en bronce de Marco
Aurelio, del 176, probablemente para celebrar el triunfo del emperador sobre los sármatas y
los germanos. El emperador-filósofo está representado en serena y majestuosa actitud.

Aunque los romanos ofrecieron tantas obras maestras en la escultura y expresaron en
ella tantos aspectos profundamente originales de su producción, fue en la arquitectura en
donde se mostraron realmente maestros.

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ROMA

Se ha visto que en el templo etrusco, con sus características propias, había gran
'proximidad con lo griego. Puede decirse lo mismo con el templo romano que, con
excepciones, se muestra todavía más helénico que el etrusco. No han quedado demasiados
testimonios de ese tipo de arquitectura durante el período republicano: el templo de
Hércules en Cori, dórico, el de la Fortuna Viril, jónico. Es una excepción el templo de Vesta,
divinidad típicamente romana, que es circular y que en su planta se relaciona con lo etrusco,
pero sus columnas jónicas lo aproximan a lo griego. El carácter general no cambia con la
etapa imperial: el templo de Marte Vengador en el Foro de Augusto y el de Faustina y
Antonio en el Foro romano son semejantes a los precedentes. Es preciso llegar al Panteón
para encontrar una muestra totalmente diferente. Pero al contrario de lo que sucede entre
los griegos, no fueron precisamente los templos los que avivaron en los romanos su espíritu
constructivo. Ya se ha dicho que su religión se basaba en gran parte en el culto doméstico de
los dioses Lares, una religión familiar por así decir que no necesitaba del aparato público.
Debido al espíritu práctico que les caracterizaba, los romanos daban más importancia a las
ceremonias político-administrativas o comerciales que a las religiosas. Su arquitectura está
presente en los lugares de reunión, en las basílicas, los foros, las termas o simplemente en
obras públicas, las vías, los puentes, los acueductos y los edificios ciudadanos.

Izquierda: Tumba de Cecilia Métela,
en la Vía Appia. Esa tumba construida
alrededor del año 20 a.C. adopta el
tipo de tumba de túmulo, es decir
cubierta de tierra, sistema que tan
apreciado fue por los Etruscos, y que
podrá verse nuevamente en otras
grandiosas tumbas circulares como el
Mausoleo de Adriano, famoso con el
nombre de Castillo de Sant Angelo. A
la derecha: detalle de la Casa de los
Gladiadores, en Pompeya, que se fecha
en el siglo II a. C. En ese edificio se
encontraron las interesantísimas armas
de gladiadores que hoy se conservan en
el Museo Nacional de Ñapóles.

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