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CONTENIDO
PRÓLOGO
VIRGILIO
O EL SEGUNDO NACIMIENTO DE ROMA
	INTRODUCCIÓN
	I DE MANTUA A ROMA Y A NÁPOLES
		1. LOS AÑOS DE APRENDIZAJE
		2. LOS AÑOS DECISIVOS
	II LOS AÑOS FECUNDOS
	III. LA ÉPOCA DE MECENAS
		La génesis de las Geórgicas
		La agricultura en la vida romana
		Componer un poema
		El poeta y sus dioses
	IV. EL TIEMPO DE AUGUSTO
		Componer una epopeya
		Ordenar el desorden
		El poema y la historia
		La nueva «ILÍADA»
	EPÍLOGO
	INDICE ONOMÁSTICO Y DE CONCEPTOS
                        
Document Text Contents
Page 2

p i f . r r e G RJ M a l (París, 1912-1996), historiador y fi­
lólogo clásico, es uno de los divulgadores más so­
bresalientes en el campo de la civilización y cultura
rom anas. Tras licenciarse en Filología Clásica en
1935, empezó siendo profesor de latín, pero no tar­
dó en ejercer la docencia en diversas universidades
francesas, llegando a ser profesor emérito de la Uni­
versidad de la Sorbona. Su abundante obra cuenta
con monográficos sobre Séneca, Tácito, M arco A u ­
relio o Cicerón, libros de referencia como La litté­
rature latine, el Diccionario de mitología griega y ro­
mana o La civilización romana, además de reputadas
ediciones de autores como Séneca, Plauto, Cicerón,
Apuleyo o Terencio. De su extenso catálogo, Gre-
dos ha publicado M itologías del Mediterráneo al
Ganges y Virgilio o el segundo nacimiento de Roma.

Page 134

142 De Mantua a Roma y a Ñapóles

de una evolución que no llegará a ser sensible más que con la Eneida.
Con todo, ya en el libro tercero de las Geórgicas, compuesto, quizá,
hacia el año 33 a. C., la indignación que siente el poeta ante la muer­
te cruel, tan profundamente injusta, de animales inocentes; después,
en el libro cuarto, escrito sin duda hacia el año 31 a.C ., el comporta­
miento maravilloso de las abejas, todo eso comienza a sugerirle la
idea de una teodicea, idea incompatible con el epicureismo ortodoxo.
Eso, y sin duda también acontecimientos más graves, que encontra­
remos en el gozne de los dos períodos, operaron sobre él y le impu­
sieron otra visión del mundo.

Los indicios que acabamos de evocar nos muestran a Virgilio
cara a cara con el misterio de la vida, a medida que se interroga sobre
el sentido de aquella, cuyas formas múltiples se le presentan en tanto
que describe la acción de los hombres sobre la naturaleza y que pro­
sigue el lento trabajo de composición que convergerá en los cuatro
libros de las Geórgicas. En ese momento se presenta una objeción: si
es Mecenas quien por consejo o, si se prefiere, por una «orden» (pero
de un amigo a otro, ¡ todo deseo formulado por uno de los dos devie­
ne para el otro una orden!), ha sugerido a Virgilio abordar, en un
canto separado, la cría de ganados y después, quizá, la de las abejas,
¿no suministraba al poeta intenciones que él ya había tenido? Pero
conviene separar la eventual sugerencia y la manera como Virgilio la
ha recibido. El poeta ha aceptado la invitación de Mecenas a ese nue­
vo esfuerzo porque él ha descubierto, a lo largo del camino, que ese
ensanche de su poema le confería una unidad más grande, lo inte­
graba en un poema de la vida y le permitía esa gradación que hemos
evocado en la descripción de sus diferentes aspectos. En sí misma,
esta idea de que existen diferentes niveles y jerarquías de la vida,
vegetal, animal, humana, que las criaturas son de más en más dife­
renciadas a medida que se elevan en la escala de los seres, es perfec­
tamente compatible con la fisiología de los epicúreos, que admiten
no solamente que el mecanicismo fundamental de la vida es idéntico
en todos los organismos, desde los más rudimentarios hasta el hom­
bre, sino también que esos organismos son más· y más complejos,

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La época de Mecenas 143

comprendiendo un gran número de átomos diferenciados en las
combinaciones más variadas. Pero Virgilio parece haberse pregun­
tado, puesto que el mecanismo (o mecanismos semejantes) intervie­
ne en todos los seres, si el pensamiento, que es la resultante de esto,
no se encuentra, él también, en todos los grados de la vida. En tanto
que los estoicos levantaban una barrera infranqueable entre el hom­
bre y los animales, acordando al primero la razón, atributo que ne­
gaban a los segundos — lo que venía a conferir al hombre un sitio
único en la creación— , la doctrina epicureísta estaba próxima a ha­
cer nacer la idea de que existía entre todos los seres una simpatía,
una afectividad semejante, un sentimiento del placer y del dolor, si
no idéntico, al menos análogo entre todos. Eso permitía esas «pro­
yecciones del alma» que caracterizan, lo hemos dicho, a la sensibi­
lidad virgiliana. Eso implicaba también un grave problema: si es
verdad, como afirmaba Epicuro, que el Soberano Bien es el placer, y
que la vida filosófica consiste en buscar aquel bajo sus formas más
altas, ¿no ocurría lo mismo en los animales? ¿No podía concebirse
una clase de sabiduría animal, prefiguración de la sabiduría huma­
na? N o es sin. intención que Virgilio, describiendo la felicidad de la
vida campesina, une en un mismo cuadro «mugitusque boum molles-
quesub arbore somni-», «los mugidos de los bueyes y los dulces sueños
bajo un árbol» (II, v. 470), una imagen que, en el curso de los siglos,
ha seducido a muchos poetas.

Epicuro había respondido anticipadamente a esta objeción, que
no se ha dejado de hacerle (Séneca la formulará en su tratado Sobre la
vida dichosa)·, decía que el verdadero placer no podía ser alcanzado
más que en el recuerdo, y que era de orden espiritual. El privilegio de
la sabiduría humana es el poder que poseen los hombres solos de libe­
rarse del tiempo, de transfigurar el momento presente en eternidad.

Virgilio no había ignorado ese problema: por cierto, sabe que se
puede concebir una felicidad que sería dada, como la de los anima­
les, ofrecida por el orden del mundo, sin esfuerzo de su parte. Es eso
que existía, se dice, en el tiempo de la edad de oro, «cuando, bajo
el reino de Saturno, los agricultores no domaban los campos» por el

Page 267

276 índice onomástico y de conceptos

199, 203, 208-211, 219, 224, 227, 229,
233-245,252,253,256-258,261-266

Rómulo, 19, 121, 134, 152, 194, 211,
218,237

Rostagni, A., 32 n.
Rútulos, 211, 244, 251, 255

Sabinos, 149,152
Samos, 261, 262
Samotracia, 210
Sátira (de Horacio), 113,122,180
Saturnio (verso), 191
Saturno, 61, 104, 143, 163, 190, 191,

245, 249

Schilling, R., 179 n.
Scylla, 84
Segesta, 233, 234, 236
Segura Moreno, M., 201 n.

Senado, 36,41,52,63, 82,102,115,149,
153, 226, 241, 254

Séneca, 5 7 ,114 ,115 ,13 9 ,14 3,18 7
Sentio Cn., 262
Sergesto, 216
Servia (gens), 216
Servio, 53, 130, 170, 189, 190, 216, 242,

252
Sexto (Sabino), 55

Sibila, 204, 234
Sicilia, 18, 23-25, 127, 147, 148, 202,

203, 209-214,219, 222,231-234, 247,

250, 261
Siebers, T ., 178 n.
Sila, 18,36-38, 63, 64

Sila (bosque de), 159
Sileno, 95, 102,103,104,169,190
Silvano, 184, 186

Silvia, 240, 241
Silvio, 217
Siqueo, 228, 230

Siracusa, 147
Siria, 52,100,121,134,146,177, 261
Sirmio, 24
Sirón, 51, 54-60, 62, 65, 67, 70, 71, 77,

82,106,122, 133,137,139, 263

Snell, B., 72 n.
Sobre la agricultura, 149,153
Sobre la muerte, 58
Sobre la naturaleza de las cosas (De

rerum natura), 54,139,165,167,190
Sobre la realeza, 59
Sobre la república, 42
Sobre la tranquilidad del alma, 115
Sobre la vida dichosa, 143
Sobre las provincias consulares, 41
Sobre los límites de los bienes y de los ma­

les, 56
Sócrates, 57, 73

Spina, 25
Suetonio, 32,101,119

Tabernera (La), véase Copa
Tácito, 102
Taigeto, 159

Talia, 96
Tandoi, V., 170 n.
Tapso, 63
Tarcón, 21
Tarento, 113,127,168, 188, 264, 265

Tempe, 187
Teócrito, 79, 86-90,94,96,97, 103,137,

158, 189,199

Teofrasto, 58

Teogonia, 191
Terencia, 114
Tereo, 105, 190

Tesalia, 185
Teseo, 169
Tetis, 169

Page 268

índice onomástico y de conceptos

Teucro, 217
Tiber (dios), 20
Tiber (río), 209, 237, 240, 242, 244, 245,

248
Tiber (valle del), 113

Tibulo, 109
Tim eo de Tauromenion, 209, 210
Tiresias, 20, 22

Tirreno (hermano de Tarcón), 21
Tirreno (mar), 21, 214
Tirreno (porquerizo de Latino), 217
Tirro, 240

Titánicos (de Titán), 258
Títiro, 26, 27, 66-68, 70, 90,98

Tito Livio, 25
Tolomeo, véase Ptolomeo
Torcuata, 56
Trabajos y los días (Los), 130, 161, 191
Tracia, 202, 212, 227
Transpadana, 24, 25
Trapani, 222

Trasimeno (lago), 250
Trebiano, 56, 59

Tréveris, 45
Tritón, 234
Tróade, 201, 208, 249

Tros, 175, 178, 218
Troya, 22, 109, 118, 134, 175, 178, 210-

229, 244, 250

Troyanos, 21, 129, 175, 202, 203, 208-
255, 265

Tueca, 123, 263
Tunecino, 160
Turno, 129, 202, 211, 240-244, 249-259

Tusculanas, 252

Ulises, 166, 192,193, 208, 220, 223, 224,

230, 238
Utica, 63, 256

Valeggio del Mincio, 35
Vario (Rufo), 58, 73

Vario L., 120,122,123, 200, 263
Varo (P. Alfeno), 58, 70, 78, 80, 90, 91,

95> 98> I03> T3°
Varo (Quintilio), 58

Varrón, 157, 160, 162, 168, 185, 186,
190, 217

Vbi sunt?, 1 14 n.
Velia, 214
Vellocino de oro, 192, 242

Veneto, 78, 79
Venus, 85, 91, 98, n i , 167, 175, 178,

179,210,212,214,219-221,226,234,
249, 254, 256

Vercingetorige, 52

Vergilius (gens), 33

Vermeule, E., 170 n.

Verona, 25
Verres, 18, 238
Vestales, 253

Veyes, 208, 216
Vida de poetas, 32,101
Vida de Virgilio, 33, 53, 80, 82, 100,129,

130, 189, 206, 207, 262

Virgilia (gens) o Virgilii, 67
Volcente, 251
Volumnia, 102, 106, 107. Véase también

Lycoris
Volumnio (Eutrapelo), 106

Vulcano, 237, 249

Yopas, 46, 47

Zacynthus (Zante), 213

Zama, 193
Zenón, 57
Zeus, 162, 164, 182, 213, 218, 230, 254

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