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El silencio de los dioses

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84 LUIS ALBERTO AYALA BLANCO

a los sabios".1 Parece que vivimos en un mundo plagado de habili-
dosos y no de sabios. Pero lo que no deja de asombrarnos es la
relacion que establece entre locura y felicidad. Asombro que termi-
na por completar su discipulo mas grande, Aristoteles, al identifi-
car en su Etica a Eudemo posesion con felicidad: "O bien, si no se
trata de ninguno de esos modos, sino de uno u otro de estos dos, a
saber, o bien por una especie de inspiracion de un ser divino al
modo de los que entran en extasis, como los poseidos por una ninfa
0 por un dios, o bien por obra del azar (muchos, en efecto, dicen
que es lo mismo la felicidad y la buena suerte)".2

Debemos tener mucho cuidado en no confundir la locura pro-
vocada por los dioses con la locura "que se debe a enfermedades
mentales".3 Esto es algo que los modernos no entienden, pues los
inmortales hace mucho se retiraron. O seguramente no se han reti-
rado, sino que las vfas de acceso que nos conducfan a ellos estan
obstruidas por la lucha onanistica que el individuo ha emprendido
consigo mismo.

No solo el Fedro, sino muchos dialogos mas abordan el tema de
la posesion. Para Plat6n el verdadero saber es esencialmente divino:
todo lo demds es simple filosoffa. En el Ion se habla de la inspiracion
poetica como un don que los dioses inspiran en el corazon de los
individuos. Inclusive el hombre mas mediocre, si esta poseido por un
dios, es capaz de crear los mas excelsos versos. Platon ironiza con Ion
al decirle que el solo puede cantar e interpretar los versos de Homero
de manera preclara, debido a que esta poseido por el poeta. A lo

1 Idem.
2 Arist6teles, <£tica a Eudemo, 1214 a/1214b, en Obras, Madrid, Aguilar, 1979,
p. 530.
3 Platon, <Fedro>, 263d/265b, p. 875.
4 "Un poeta estd vinculado a una Musa, el otro a otra; nosotros expresamos este
fenomeno diciendo: estd poseido, lo que equivale a lo mismo, ya que es sostenido
por ella. A estos primeros anillos, que son los poetas, otros se encuentran vincu-
lados a su vez, unos a uno, otros a otro, y experimentan el entusiasmo; unos estan
vinculados a Orfeo, otros a Museo; pero a la mayoria el que los posee y los tiene
es Homero. Tii eres de estos, Ion; tu estas poseido por Homero. (...) Porque de
ninguna manera se debe a un arte ni a una ciencia el que tii tengas sobre Homero
los razonamientos y explicaciones que tienes; es en virtud de un privilegio divino y
de una posesion divina por lo que tii haces esto". Platon, <Ion>, 535e/537a, p. 148.

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largo del dialogo Socrates le explica que su arte no se funda en
ningiin tipo de ciencia, "sino en una fuerza divina",1 y que el es un
simple instrumento que nada maravilloso podria hacer sin la pose-
sion de una divinidad.

En el mismo tenor, el Menon aborda el problema de la virtud
como algo que no puede ser ensefiado, que carece de episteme. La
virtud es de origen divino, por lo tanto es algo que solo puede ser
contemplado y llevado a la practica a waves de la "opinion verdade-
ra". Esta no participa de la experiencia, sino que se obtiene por el
favor de los dioses. En todo caso la ciencia, "a diferencia de la opi-
nion verdadera, es una atadura". Aquf Platon inopinadamente hace
un elogio del simulacro al establecer la analogia entre las estatuas de
Dedalo y las "opiniones verdaderas". Se decia que dichas estatuas
parecian tan reales que debian ser encadenadas para que no se echa-
ran a correr, haciendo asi alusion no solo a la realidad que proyecta-
ban, sino sobre todo al caracter instantaneo que solo el simulacro
posee. Estan emparentadas con la anamnesis, con la vision que se
obtiene fuera de un estado normal de conciencia. Por ello toda cien-
cia proviene de una vision que se escurre y que debe ser encadenada
mediante un razonamiento causal, pero solo para no olvidar un
saber que precisamente no puede ser "atado".2

Curiosamente el gran iconoclasta termina apoyandose en ima-
genes, en simulacros, como las estatuas de Dedalo. La ciencia no es
mas que un subrogado que indica simplemente aquello que el saber
es. Si la imagen es divina, quiere decir que el simulacro es la materia
de la que estan hechos los propios dioses, y entonces la divinidad es
presencia pura... Lo Otro, ese algo incognoscible, se mantiene es-
condido en lo profundo.

1 Ibid, 533c/534c, p. 146.
2 "De la misma manera, mientras estas permanecen [las opiniones verdaderas],
hay que felicitarse por ello, pues no producen mas que ventajas; pero no soportan
el quedarse mucho tiempo y escapan muy pronto de nuestra alma, de forma que
tienen un valor escaso mientras no se las ha atado mediante un razonamiento de
causalidad. Ahora bien, mi querido Menon: esto es lo que anteriormente hemos
reconocido como una reminiscencia. Apenas uno las ha encadenado, se convier-
ten en ciencias y, por consiguiente, se hacen estables; y esta es la razon de que la
ciencia tenga mas valor que la opinion verdadera; a diferencia de la opinion ver-
dadera, es una atadura". Platon, <Menon>, 97d/98e, p. 458.

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NUEVA COLECCION CLASICOS SEXTO PlSO

Karl Marx, Diferencia entre lafilbsofia de la natura-
leza de Democrito y Epicuro
Diferencia entre lafilosofia de la naturakza de Democrito
y Epicuro, la tesis que Karl Marx presento en marzo
de 1841 para obtener el ti'tulo de Doctor en la Uni-
versidad de Jena en Belgica, es un estudio comparati-
ve que se sitiia en una distincion fundamental: el
horizonte que ambos pensadores otorgan al caracter
de la necesidad. Asi, Democrito limita su horizonte a
la posibilidad real y a partir de alii deduce la necesi-
dad. Es decir que el hombre asume la realidad con-

tingente del mundo como necesaria y por ello le atribuye esencias. En
contraposicion Epicuro no considera la existencia relativa como existen-
cia absoluta: "La realidad contingente solo tiene valor de posibilidad, y la
posibilidad abstracta es precisamente el antipoda de la posibilidad real. La
segunda se contiene dentro de los limites defmidos como el entendimien-
to; la primera ilimitada como la fantasia"

Jules Barbey d'Aurevilly, Las diabolicas
Mujeres adiilteras, mujeres asesinas, duquesas conver-
tidas en vengativas prostitutas e incluso mujeres tan
perversas como para morir fulminadas en los brazos
de su amante, son algunos de los personajes principa-
les cuyas vidas amorosas narra el autor en estas seis
historias heterogeneas que, en palabras de Jules Barbey
d'Aurevilly, "...no son diabluras: son DIABOLICAS, his-
torias reales de este tiempo de progreso y civilizacion
tan deliciosas, tan divinas, que, cuando uno se propo-

ne describirlas, parece siempre que el Diablo las ha dictado".
Con una escritura impresionante, apoyada en minuciosas descripcio-

nes y en la evocacion de poderosas imagenes, el autor busca exorcizar al
mundo de estos males mostrandolos en su mas desnuda y profunda im-
piedad, puesto que "...en esto reside toda la moralidad de un libro..." Sin
embargo, el libro de Barbey d'Aurevilly acaba poseyendo al lector, quien
irremediablemente sera una vfctima mas de estos "inocentes monstruos",
esta vez no directamente sino a traves de la inmortalizacion plasmada en
estas envolventes historias que logran ir mas alia de la temporalidad de su
epoca.

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OTRAS PITRT irArTOMF<; DR RnrrnRTAi. SF.YTO PISH

Roberto Calasso, El loco impuro

Daniel Paul Schreber, Memorias de un enfermo de nervios,
(Prologo de Roberto Calasso)

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Goran Petrovic, Atlas descritopor el cielo

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