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EELL ““PPRROOCCEESSOO””

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EELL PPRROOCCEESSOO DDEE KKRRIISSHHNNAAMMUURRTTII

En este documento se ha querido presentar la documentación referida al proceso por el cuál
Krishnamurti ha ido preparando la manifestación, tal como él mismo llamaba a su propia existencia.
Lo interesante a tener en cuenta de estos extractos, es que K siempre fue reacio a hablar de “Los
Mahatmas”, por lo que cada frase hecha por él, tiene el respaldo de la seriedad y solemnidad de quien
sentía grave reverencia por éstos Grandes Seres. Lo que se podrá observar detrás de cada palabra es –
justamente- este sentimiento de reverencia hacia la inmensidad de los Grandes Seres que detrás de él,
cuidaban y protegían a la manifestación para que pueda cumplir con un Plan establecido desde las más
altas esferas de la espiritualidad –Planetaria y Solar.
Pese a que muchas personas en todo el mundo niegan la relación de K con aquella Jerarquía de
Maestros Espirituales –que adjudican a invenciones de personas de la Sociedad Teosófica- uno puede
observar como, desde el mismo comienzo y a lo largo de toda su vida, la vida de K estuvo relacionada
con Aquellos Seres, que limpiaron y cuidaron la manifestación del cuerpo, hasta el mismo término de
manifestación física, signada por su muerte, el 17 de Febrero de 1986. Debido a esto es que hemos puesto
entre corchetes los años a los que corresponden las referencias de charlas mantenidas por distintos
autores, con el mismo K.
Las cartas son de puño y letra de K, su hermano Nitya y personas de su entorno que estuvieron
durante la manifestación del proceso; así como relatos de Pupul Jayakar y Mary Lutiens –sus biógrafas
más conocidas-, también hay relatos de Susanaga Weeraperuma y Asit Chandmal.
Leer sobre la vida de Krishnamurti resulta para muchos, profundizar cada vez más su propio
misterio, se ahonda no en su misterio, sino que se hace inabarcable su misterio. Ocurre lo mismo con H.P.
Blavatsky, donde a medida en que uno quiere acercarse a la esencia del personaje, más se aleja éste del
lector, más insondable y misteriosa se hace su presencia.
Para quienes quieran leer extractos de la vida de K en relación con Aquellos Misteriosos
Guardianes de la humanidad, aquí damos un esbozo.
Las fotografías han sido bajadas de internet, menos una de ellas –del Pimentero de la página 24-
tomada en los meses de Septiembre-Octubre de 2008 por Diego Fernandes y Laura Rodríguez. Éste árbol
fue el silencioso testigo del comienzo del período de ese proceso, comenzado en Agosto de 1922, en el
Arya Vihar, Ojai, California.


**************************************************


…Si el intento actual, bajo la forma de nuestra Sociedad, consigue mejor
resultado que sus antecesores, entonces existirá como cuerpo organizado
viviente y sano, cuando llegue el momento de efectuar el esfuerzo del
siglo XX. La condición general de la s mentes y corazones de los hombres
habrá progresado, se habrá purifi cado por la propagación de sus
doctrinas, y como ya he dicho, las prevenciones e ilusiones dogmáticas
habrán desaparecido, al menos hasta cierto punto. Y no sólo esto, sino
que, además de una literatura vasta y accesible a
los hombres, el próximo impulso hallará una
corporación unida y numerosa, dispuesta a dar
buena acogida al nn uu eevv oo pp oorr tt aa dd oorr dd ee ll aa
aa nn tt oorr cchh aa dd ee ll aa VVeerr dd aa dd. Hallará éste la
inteligencia de los hombres preparada para su

mensaje; un idioma formado para él, en el cual podrá expresar las
nuevas verdades que traiga; una organización esperando su llegada,
que apartará de su camino los obstáculos y dificultades materiales
puramente mecánicas. Pensad cuántas cosas no podría llevar a cabo
aquel a quien se diese semejante oportunidad. Apreciadlo por
comparación con lo que la Sociedad Teosófica ha conseguido
efectivamente en los últimos catorce años, sin ninguna de esas ventajas
y rodeada de un sinnúmero de obstáculos que no estorbarían al futuro

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Londres que siguieron a su estancia en Eerde, los hermanos se embarcaron para Nueva York el 22 de
octubre y finalmente llegaron a Ojai el 8 de noviembre. Helen había viajado con ellos en el barco, pero se
separaron de ella en Nueva York. “Helen se veía muy desdichada cuando nos dejó y se reunió con su
familia”. Le contaba K a Lady Emily. “Yo creo que está pasando por un mal momento, aunque sea para
su bien”. Esta última observación, aparentemente tan despiadada, era característica en K; pasar por un
mal momento era un preámbulo esencial para cambiar y crecer; estar satisfecho era estancarse, lo que
conducía a la mediocridad.

Nitya sentía que era necesario tener a otro Iniciado con él en Ojai para que le ayudara a cuidar a
K; por tanto, a Rajagopal, que había sido iniciado antes de venir a Inglaterra en 1920, se le solicitó que
suspendiera sus estudios en Cambridge por un año, para acompañarlos. Koos van der Leeuw, un teósofo
miembro de la Estrella que pertenecía a una, rica familia de comerciantes en café de Rotterdam, y
miembro del Patronato de Eerde, también los acompañó. Ahora iban a vivir en la casa más grande de
Ojai, incluida en la propiedad que habían comprado en febrero, mientras que Rosalind, tan contenta de
verlos que “casi lloraba”, vivía con su madre en su antigua casa de campo.

Llamaron a su nueva casa Arya Vihara, que
significa Noble Monasterio4. No era nada
confortable, pues casi carecía de muebles, aparte
de un horrible juego de comedor y cuatro sillas de
mimbre. La fachada, que era blanca, necesitaba
pintura, y como estaban extremadamente escasos
de dinero, empezaron a hacer ellos mismos el
trabajo; además, preparaban su propia comida y
hacían la limpieza, lo que K consideraba como
“más que una broma”; tampoco podían
desatender el trabajo de la casa, porque
Rajagopal, que era irritantemente pulcro, insistía

en que todo estuviera en perfecto orden. Con el tiempo emplearon a una sirvienta que venía desde el
pueblo dos veces a la semana, y a un jardinero.

El 20 de noviembre, menos de quince días después de su llegada, el “proceso” de K comenzó de
nuevo. Fue tan fuerte que por primera vez Nitya se sintió preocupado, preguntándose si todo estaba
ocurriendo en la forma debida. Se dirigió, naturalmente, a Leadbeater para pedir consejo, y el 27 le
escribió una carta ansiosa. Después de contarle todo lo que había sucedido en Ehrwald y de decirle que le
incluía una copia del mensaje que el Maestro les había entregado la noche anterior, continuaba:



Durante los últimos días en Ehrwald, Ellos pusieron en práctica el experimento de dejar a
Krishna consciente mientras el dolor era todavía bastante fuerte, pero esta conciencia se mantenía
solamente por diez o veinte segundos cada vez, y tan pronto como el dolor se tornaba demasiado intenso,
Krishna debía dejar el cuerpo.

Hace siete días el proceso empezó de nuevo, sólo que ahora Krishna está completamente
consciente y el dolor se hace más y más intenso; esta noche ha sido la peor de todas. He comenzado esta
carta mientras él estaba sufriendo, y acaba de salir de la habitación después de una hora de crueles
dolores. Hoy día no tenemos ni a Helen ni a Rosalind con él. Aunque R. está aquí en Ojai, muy cerca de
nuestra casa, no parece necesitar de ella; cuando el dolor ha pasado Krishna deja el cuerpo y éste llora
desconsoladamente hasta quedar exhausto. Llama a su madre y he descubierto que quiere a Helen, y no a
Rosalind.

Hasta donde puedo descifrar de lo que el cuerpo de Krishna dice ocasionalmente, todavía falta
hacer una gran labor con el cuerpo, lo que significa tal vez muchos meses... Regresamos aquí a Ojai
porque creímos que este lugar era más conveniente, ya que estas cosas comenzaron aquí el año pasado.

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Mientras estábamos en Ehrwald, Krishna y yo le telegrafiamos invitándolo a Ojai por todo el
tiempo que quisiera, pero aparentemente los telegramas (porque fueron dos, el primero con respuesta
pagada) nunca llegaron, porque no tuvimos respuesta. Sentí que sería maravilloso si usted, que podía ver


4 La casa sigue llevando ese nombre: La cabaña, que ahora es llamada Cabaña del Pino [Pine Cottage], se encuentra al fondo
de la Senda del Pino. Ha sido agrandada (estropeada, según K); y el joven “pimentero" ha crecido tanto, que domina por
completo la cabaña.

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lo que estaba sucediendo, hubiera estado con él durante este tiempo. Por supuesto, sabe la gran alegría
que hubiera sido para todos nosotros estar con usted. Hubiéramos podido volver a vivir los días de
Adyar. Ahora, éste es el punto: ¿cree usted que Krishna debería estar con usted durante este período? Si
tan sólo pudiera decirnos esto, usted sabe que tomaríamos el próximo barco para Australia. ¿Podría
cablegrafiarnos su opinión? Por favor, díganos lo que crea que es lo mejor para Krishna. Por supuesto
que los Grandes Seres cuidarán de todo para que ocurra lo mejor. No quisiéramos dejar Ojai y
embarcarnos para Sydney hasta tener instrucciones definitivas o una opinión de parte suya. Ahora quiero
hacerle unas preguntas... ¿Es Rosalind nuestra madre? ¿Podemos salir para Sydney y llevar a
Rajagopal?



Al día siguiente añadió una posdata:


El cuerpo de Krishna repitió este mensaje en la noche del 26, inmediatamente después de que el
proceso había terminado por esa tarde:

“La labor que se está haciendo ahora es de la más grave importancia y sumamente delicada. Es
la primera vez que este experimento se lleva a cabo en el mundo. Todo en la casa debe supeditarse a esta
labor y ninguna conveniencia personal debe tomarse en cuenta, ni siquiera la de Krishna. No deben venir
aquí muy a menudo personas extrañas; la tensión es demasiado grande. Tú y Krishna podrán llevar esto
a buen término. Tengan paz y una vida tranquila”.

Me parece que la referencia al “experimento” no lo es sólo respecto al hecho de que esta clase de
cosas generalmente tienen lugar en un monasterio, sino que quizá, también, Ellos están ensayando algo
nuevo en la preparación del cuerpo. ¿Sabe usted si algo similar a lo que está sucediendo ahora fue parte
de la preparación del cuerpo del Maestro Jesús cuando el Señor vino la última vez? ¿No podría usted
decirnos algo acerca de esto? Quisiera sinceramente que estuviéramos con usted; los sufrimientos de
Krishna esta noche fueron peores que la noche anterior. Por supuesto, sé que el cuerpo está al cuidado
de los Maestros; sin embargo, desearía que usted estuviera aquí en el plano físico. Sería una gran
bendición para todos nosotros.



Estuvo bien que no salieran para Sydney antes de tener contestación de Leadbeater, porque no
hubieran sido bien recibidos. Leadbeater no pudo dar ninguna explicación ni seguridad alguna acerca de
lo que estaba sucediendo, tal como le escribió a Mrs. Besant el primero de enero de 1924:



Acabo de recibir una carta de Nitya en la que me dice que todo este terrible asunto de la
preparación se ha reanudado... Me preocupa mucho todo esto porque nunca me he encontrado con nada
ni siquiera semejante y no puedo tener la seguridad de que ello sea correcto o necesario. Ciertamente el
año pasado él logró alcanzar un peldaño siguiendo líneas de acción muy similares; no obstante, todo
esto es completamente opuesto a lo que me han enseñado. Espero que usted pueda asegurarme que sabe
que todo va bien.

Krishna y Nitya parecen no tener sombra de duda, y yo creo que ellos deben saber; y, sin
embargo, dos mensajes que han recibido (cuyas copias incluyo, aunque sin duda alguna ya las habrán,
enviado a usted) no están bajo ningún concepto, en el estilo de cualquiera de nuestros maestros. Supongo
que todo está bien y que se les conduce por el camino que es correcto y mejor para ellos; con todo no hay
duda de que esto parece muy extraño. Siento muy claramente que, aunque éste es un centro muy
poderoso, podría no ser del todo un buen lugar para ejercicios como los que se describen; está
demasiado cerca de una gran ciudad y hay allí siempre tanto movimiento que sería imposible obtener la
quietud perfecta que parece ser tan necesaria.



Parte de la carta de Leadbeater a Nitya, escrita también el primero de enero, dice:


Yo no entiendo el terrible drama que está teniendo lugar con nuestro amado Krishna, pero deseo
tener frecuentes noticias de ello, porque realmente me siento muy inquieto al respecto. Es muy difícil
creer que este tremendo dolor pueda ser bueno o necesario para él. No había nada de todo esto en el
futuro que se extendía ante nosotros en aquellos felices días de Adyar, hace ya tanto tiempo. Entonces el
cuerpo requería preparación, pero no esta clase de preparación; lo que se ha hecho con él desde
entonces ha hecho necesario todo esto. Sin embargo, por lo que me escribe, pareciera que ustedes han
sido enviados especialmente a este lugar retirado en el Valle de Ojai para que esta labor pudiera

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Al finalizar esta conferencia dijo:
“ Esto termina…
(Estas dos palabras, más aspiradas que pronunciadas, son casi inaudibles.) Esta es la
última plática. ¿Quieren permanecer sentados juntos y silenciosos por un rato? Muy bien,
señores, quédense un rato sentados en silencio”.

(Libro “El Futuro es Hoy”)

[Las últimas palabras de K a Pupul Jayakar – 16/02/86] “Esta noche iré a dar un largo paseo por las
montañas. Las brumas se están levantando”… Esa noche, a las 21, hora del Pacífico, Krishnamurti se
durmió para iniciar su largo paseo en las altas montañas. Las brumas se estaban levantando, pero él pasó a
través de las brumas y se marchó”.


K murió mientras dormía, justo después de la medianoche del 17 de febrero. El fin llega en las
palabras de Mary:


Parchure, Scott y yo nos encontrábamos ahí como de costumbre y como de costumbre K pensaba en el bienestar de los
otros. Me urgió: «Vaya a acostarse, buenas noches, vaya a la cama, vaya a dormir». Dije que lo haría, pero que quería
estar por allí cerca. Se durmió, y cuando me moví para sentarme a su izquierda y tomarle la mano, eso no lo inquietó.
Levantaron la parte superior de la cama para que de esta manera estuviera más cómodo, y sus ojos se hallaban
entreabiertos. Estábamos sentados junto a él, Scott a su derecha y yo a su izquierda; el Dr. Parchure iba y venía
vigilando silenciosamente; el enfermero, Patrick Linville, permanecía en la habitación contigua. Lentamente, el sueño
de Krishnaji se profundizó hasta entrar en un coma, su respiración se hizo más lenta. El Dr. Deutsch llegó silencioso
y repentinamente alrededor de las once. En algún momento de la noche, el desesperado anhelo que una tenía de que él
mejorara tuvo que cambiarse por un deseo de que al fin quedara libre de su sufrimiento. El Dr. Deutsch, Scott y yo
estábamos allí cuando el corazón de Krishnaji cesó de latir diez minutos después de la medianoche.

De acuerdo con sus deseos, sólo unas pocas personas le vieron después de su muerte y únicamente

un puñado de amigos estuvo presente en su cremación, que tuvo lugar en Ventura a las ocho de esa
misma mañana.


“…Esas palabras que pronunció nueve días antes de su muerte, son para mí más perturbadoras que
cualquier cosa que K haya dicho jamás: ««¡¡SSI

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I SSÓÓLL OO SSUUPPII EERRAANN TTOODDOOSS UUSSTTEEDDEESS LL OO QQUUEE SSEE HHAANN PPEERRDDII DDOO......
¡¡EESSEE II NNMM EENNSSOO VVAACCÍÍ OO!! ......»».

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JIDDU KRISHNAMURTI Y KOOT HOOMIJIDDU KRISHNAMURTI Y KOOT HOOMI

Una tarde vino con nosotros en el coche Gordon Pearce. Conocía a Krishnaji desde su infancia,
desde que fue descubierto pasando a vivir en la sede de la Sociedad Teosófica en Adyar. Mientras
salíamos de la ciudad, Pearce estaba sentado en el asiento al lado del conductor y charlaban sobre
aquellos tiempos. Luego, girándose hacia atrás para enfrentarse a Krishnamurti que iba en el asiento
trasero, le preguntó:


En aquella época con C.W. Leadbeater ¿viste realmente al maestro K.H.? ¿Hablaste alguna vez
con Kuthumi (Koot Hoomi)?.

Grande fue mi sorpresa al escuchar a Krishnamurti responder:


Sí.

No menos sorprendido estaba Gordon Pearce, pues ambos habíamos oído a Krishnamurti
descalificar a los maestros y a los gurús. Sin embargo ahora, ante un viejo amigo de su confianza,
admitía que había visto al Maestro Kuthumi, un ser sin cuerpo físico.


¿Realmente hablaste con él? –Preguntó Gordon.


Sí, –contestó Krishnaji– varias veces, durante la meditación matutina.

Krishnamurti siguió diciendo que bajo la dirección de Leadbeater se levantaba a las cuatro de la
mañana del modo tradicional y meditaba, y que algunas veces Kuthumi estaba presente y que en
otras ocasiones conversaban.


Luego, una mañana, justo después de la salida del sol, estando sentado en la postura del loto
mirando hacia el este, Kuthumi apareció en el umbral. Hasta entonces me había conformado con
hablar con él pero ese día quería algo más que charlar. Quería no solo sentir su presencia y oír su
voz, sino realmente tocarlo, establecer con él un contacto físico. Hasta entonces había sido una voz,
una presencia de pie en la puerta. La luz del sol entraba en la habitación y Kuthumi estaba en pie,
de espaldas al sol. Me levanté, caminé hacia él y pasé a través de él. Luego me volví y no vi a
nadie. Había desaparecido. Ya no estaba allí. Nunca más lo volví a ver. (Pág. 128)

La verdad es una tierra sin caminos, un viaje con Krishnamurti, Ingram Smith, SIRIO 1996. Ingram
Smith viajó durante muchos años en compañía de Krishnamurti y fue colaborador en muchos de sus
viajes y charlas.

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