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TitleConceptos Fundamentales de Ciencia Política
Tags State (Polity) Anarchism Bureaucracy Centrism
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Document Text Contents
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Herramientas / Ciencias Sociales

Ignacio Molina
en colaboración con

Santiago Delgado

Conceptos
fundamentales

de Ciencia Política

El libró universitario Alianza Editorial

Page 2

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C

Reservados todos los derechos. Et contenido de esta obra está protegido por la Ley, que estable-
ce penas de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y per-
juicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo
o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecu-
ción artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin
La preceptiva autorización.

® Ignacio Molina
® Alianza Editorial, S. A., Mad rid, 1998

Calle Juan Ignacio Luca de Tena, 15;
28027 Mad rid; teléf. 91 393 88 88
ISBN: 84-206-8653-0
Depósito legal: M. 40.433-1998
Impreso en Anzos, S. L.
Fuenlabrada (Mad rid)
Printed in Spain

La nueva colección de Conceptos Fundamentales de Alian-
za Editorial presenta al estudiante de los primeros cursos de
la universidad, de forma clara, concisa y fácilmente accesible,
las nociones básicas de distintas ramas del conocimiento:
psicología, sociología, ciencia política, historia y filosofía
entre otras. En forma de diccionario breve, el objetivo princi-
pal de esta colección es ayudar al estudiante a comprender y
adquirir la terminología propia de su disciplina universitaria,
tanto sus conceptos específicos como aquellos que, si bien
son de uso común, cobran un significado especial en el con-
texto académico.

Los editores

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jacobinismo Concepción política que
hoy sirve para denominar peyorati-
vamente a quien defiende con in-
transigencia las virtudes del centra-
lismo estatal y se cree llamado a la
misión ética de conseguir una de-
mocratización radical. Recibe este
nombre por las sociétés des amis de
la Constitution que, reunidas en un
convento de frailes jacobinos, de-
fendieron ideas parecidas durante la
Revolución francesa.
Organizados con un férreo control so-
bre sus militantes de la periferia, de-
fendieron medidas rotundas para sal-
var a una patria en peligro a conse-
cuencia de. La corrupción política y la
falta de igualdad efectiva entre todos
los ciudadanos. Sus propuestas con-
sistían en la división del poder, la re-
pública autoritaria indivisible, el su-
fragio universal, el ejército popular y
La progresión impositiva. Reemplaza-
ron en el gobierno a los moderados
girondinos, que representaban la re-
sistencia regional al dominio parisi-
no, y su breve experiencia en el poder
estuvo marcada por el terror que an-
tecedió a la reacción bonapartista*.

jefe de Estado Figura que se sitúa
por encima de las divisiones parti-

distas y, a través del desempeño del
más alto cargo político dentro de
una determinada comunidad, asume
la representación de la colectividad
de un país. Es normal que asuma, al
menos, funciones simbólicas re-
ferentes a la unidad política del Es-
tado de cara al interior y al resto de
potencias. No obstante, esta figura,
dependiendo del régimen político-
constitucional en que se inserte,
puede disponer de muy diferentes
recursos políticos.
La clasificación más tradicional es
la que, atendiendo a la forma de go-
bierno existente, distingue entre mo-
narquía* y república*. La única seña
diferenciadora actual entre ambas
es el distinto carácter del acceso
a la misma: hereditario en el caso de
La monárquica, que tiene pues legi-
timidad tradicional; electivo en el
caso de la republica, que goza así de
legitimidad carismática o racional.
Las monarquías democráticas, al ha-
berse transformado como consecuen-
cia de lo estipulado en las constitu-
ciones, limitan el papel del rey al de
mediador y símbolo de la continui-
dad del Estado. Algo parecido suce-
de en las repúblicas parlamentarias
donde, a diferencia de las presiden-

cialistas*, el jefe de Estado convive
con un primer ministro* y no suele
asumir responsabilidades directas de
gobierno. En estos casos se dice que
el presidente o el rey es fedatario e
irresponsable de sus actos, pues sólo
ratifica los actos decididos por otros
órganos políticos, que son los que
realmente toman las decisiones.
También es posible distinguir, en el
seno de las repúblicas, las distintas
posibilidades de nombramiento, que
varían entre la autodesignación, la

jefe de Estado

investidura por un reducido número
de mandatarios (de un partido o una
junta militar) y la elección popular.
Esta puede ejercerse a partir de
cuerpos representativos, de parla-
mentarios o compromisarios, o por
medio de sufragio directo. Los presi-
dencialismos democráticos suelen
optar por la última para reforzar la
legitimidad popular del jefe de Esta-
do y justificar así los amplios pode-
res decisorios y ejecutivos que se le
conceden.

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liberalismo

legislatura Período de mandato de
un parlamento* conocido en el de-
recho histórico español como dipu-
tación. En las modernas democracias
su duración, que ordinariamente os-
cila entre tres y siete años, coincide
con el tiempo transcurrido entre la
constitución de la cámara que sigue
a las elecciones legislativas y La di-
solución de la misma que antecede a
unos nuevos comicios.

legitimidad Concepto con el que se
enjuicia la capacidad de un poder
para obtener obediencia sin necesi-
dad de recurrir a la coacción que
supone la amenaza de la fuerza. Un
Estado es Legítimo cuando existe
un consenso entre los miembros de
la comunidad política para aceptar la
autoridad vigente.
El término tiene sus orígenes en el
derecho privado sucesorio y aparece
vinculado a la política en relación
con la restauración monárquica tras
la Revolución francesa. Esta apela-
ción inicial a criterios tradicionales
como justificación ética del ejerci-
cio personal del poder, es acepta-
da por Max Weber como uno de Los
tres tipos de Legitimidad. Él añade,
además, La legitimación carismáti-

ca, para explicar los fenómenos de
poder donde los subordinados se
entregan a la santidad, heroísmo o
ejemplaridad de una persona, y La
racional, basada en motivaciones ob-
jetivas e impersonates para apoyar
una determinada legalidad instituida.
Pese a La equiparación weberiana de
legitimidad racional y Legalidad, el
positivismo jurídico vino a distin-
guir entre ambos conceptos consi-
derando al segundo como el único
capaz de ofrecer criterios racionales
y científicos mientras La legitimidad
era entendida como elemento pre-
vio. En todo caso, la principal ga-
rantía de La legalidad es que cuente
con eL requisito moral de la legiti-
mación que, hoy en día, va unida a
La existencia de democracia. No obs-
tante, para contar con esta raciona-
lidad del apoyo mayoritario se pue-
de hacer hincapié en el respeto a los
procedimientos, en el momento en
que se ha alcanzado el poder y en su
ejercido posterior, o en el resultado
eficaz alcanzado.

leninismo Término acuñado durante
el estalinismo* para designar las doc-
trinas de Lenin que complementaron,
enmendándolo, el marxismo* orto-

doxo original. Frente al determinis-
mo de éste, que anunciaba el adve-
nimiento espontáneo de la sociedad
sin clases cuando se cumpliesen las
circunstancias históricas, el leninis-
mo apuesta por la tesis de la revolu-
ción anticipada. De esta manera se-
ría posible Llegar al comunismo* sin
agotar etapas intermedias de desa-
rrollo liberal que no sirven más que
para aburguesar a tos proletarios y
campesinos. A nivel internacional,
se señala que la derivación del capi-
talismo hacia un imperialismo glo-
bal agudiza las tensiones que han

• de provocar la caída de aquél.
En realidad, Lenin estuvo siempre más
preocupado por calcular el momento
oportuno en el que acceder al poder
ruso que por contribuir a la teoría
socialista. En los años previos al le-
vantamiento bolchevique* se con-
centró en la organización de un par-
tido férreamente disciplinado bajo la
guía adecuada de una elitista van-
guardia dirigente. En 1917, este lide-
razgo centralizado le permitió recla-
mar con éxito «todo el poder para los
soviets». De esta manera instauraba
una represiva dictadura del proleta-
riado que marginaba del gobierno a
otras fuerzas progresistas que eran
descalificadas como idealistas de iz-
quierda.

liberalismo Corriente de pensamien-
to caracterizada por defender Las
mayores cotas posibles de libertad
individual bajo unas instituciones de
gobierno que han de procurar ser neu-
trales. Postula tanto una filosofía

tolerante de la vida como el modelo
social que consiguió sustituir al An-
tiguo Régimen y cuyos contenidos
han sido plasmados, de hecho, como
fundamento jurídico y político de las
constituciones democráticas. No obs-
tante, como movimiento político cris-
talizado en partidos ha sido víctima
de su propio éxito al haber agota-
do, aparentemente, su programa en
el siglo XIX. En esos años los grupos
Liberales fueron protagonistas de la
política europea y a menudo la diri-
gieron, con la oposición constante
de conservadores* y socialistas. Hoy,
por el contrario, aunque existen gran-
des partidos así denominados en Ja-
pón o Colombia, Los liberales apenas
sobreviven en algunos países a tra-
vés de pequeñas formaciones que
encarnan posiciones ideológicas de
centro*.
Como doctrina política surgió cuan-
do la Ilustración concilia la filosofía
racionalista y el derecho natural de
origen cristiano. El liberalismo ins-
piró las revoluciones burguesas que
derrocaron al absolutismo* combi-
nando, como se puso entonces de
manifiesto, el individualismo con
principios universales que son tras-
ladables a toda la humanidad. Así,
Las teorías de Montesquieu, Tocque-
ville o Madison, aplicadas por pri-
mera vez en Francia y Estados Uni-
dos, se han podido extender luego
a regímenes democráticos no occi-
dentales. También en el siglo xvui
una serie de autores ingleses, como
Smith o Ricardo, formularon et libe-
ralismo económico. En éste, que in-

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Bibliografía

Manuales

PASQUINO, G., y otros (1988): Manual de Ciencia Política, Madrid, Alianza Edi-
torial.
Manual coescrito por cinco destacados politólogos italianos que resume los
métodos y objeto de la disciplina en diez grandes capítulos. Se caracteriza
por prestar atención especial a Las diferencias entre regímenes y al funcio-
namiento de las instituciones de gobierno. Huye de la especulación e ilustra
el repaso de teorías con una exhaustiva muestra de la investigación empíri-
ca que Las aplica o produce.

SARTORI, G. (1992): Elementos de teoría política, Madrid, Alianza Editorial.
No se trata exactamente de un manual, sino de la prolífica producción cien-
tífica de este autor generaLista resumida, seleccionada y agrupada por él mis-
mo en quince temas. El título se debe a su proclamada fe en la conjugación
de teoría y verificación fáctica, pero es un libro plenamente politológico.
Destacan tos capítulos dedicados a la democracia y, por su conocida dedica-
ción al objeto, a los sistemas electorales y de partidos.

BLAS, A: de, y J. PASTOR (1997): Fundamentos de Ciencia Política, Madrid, UNED.
Compilación de capítulos con la finalidad didáctica propia de un libro orien-
tado a la enseñanza a distancia. No obstante, La pedagogía no le resta rigor,
gozando además de una buena sistemática especialmente adaptada a un cur-
so introductorio. Incluye una introducción epistemológica y considera, jun-
to al tradicional estudio de los principales actores del proceso político, la
teoría -del Estado y de la democracia.

Otros libros de consulta

BOBEO, N., y otros (1982): Diccionario de Política, Madrid, Siglo XXI.
Obra donde participan numerosos filósofos, sociólogos y politólogos italianos
que desarrollan, de manera relativamente extensa para este tipo de trabajos,
más de cien conceptos relativos a la política.

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ibliograft,

Más reciente, y también centrándose en las instituciones, aunque compa-
rando países europeos:
COLOMER, J. M. (dir.) (1995): La política en Europa, Barcelona, Ariel.

De todos modos, para una buena presentación de las cuestiones metodoló-
gicas relacionadas con el método comparativo, puede verse:
SARTORI, G., y L. MORUNO (eds.) (1994): La comparación en las Ciencias Socia-
les, Madrid, Alianza Editorial.

Democracia y transiciones

SARTORI, G. (1998): Teoría de la democracia, 2 vols., Alianza Editorial. Cuenta
con un apéndice de 1993.

DAHL, R. (1993): La democracia y sus críticos, Barcelona, Paidós.

Participación, elecciones y cultura política

BENEDICTO, J., y M. L. MORAN (1995): Sociedad y política. Lecturas de sociología
política, Madrid, Alianza Editorial.

Gobierno y políticas públicas

BAÑÓN, R., y E. CARRILLO (1996): La nueva administración pública, Madrid,
fianza Editorial.

GoMA, R., y J. SuaIRATS (coords.) (1998): Políticas públicas en España, Barce-
lona, Ariel.

Bibliografía

VV.AA. (1992): Diez textos básicos de Ciencia Política, Barcelona, Ariel.
Recopilación vulgarizadora que traduce al español algunos de los artículos
imprescindibles en ciencia política. La útil selección de Albe rt Batlle recoge
textos clásicos muy dispares que tienen en común apuntar ambiciosas teo-
rías explicativas y, por consiguiente, han dado pie a innumerables investiga-
ciones empíricas posteriores. Los diez autores en cuestión (y sus escritos)
son G. Mosca (élites), M. Duverger (sistemas electorales), R. Dahl (poliar-
quía), A. Downs (teoría económica de la democracia), S. M. Lipset (moder-
nización), W. Riker (teoría de juegos), G. Almond y S. Verba (cultura políti-
ca), M. Olson (lógica de la acción colectiva), D. Easton (análisis sistémico)
y S. Rokkan (cleavages).

Teoría, conceptos y método

JOHNSON, N. (1991): Los límites de la ciencia política, Madrid, Tecnos.
Interesante opúsculo donde no se contiene un estudio sustantivo del objeto
de la politología, sino que se consideran algunos problemas de la disciplina
en sí. El autor critica el actual enfoque y propone separar más nítidamente
el estudio normativo de la vertiente científica aplicada.

MARSH, D., y G. STOKER (eds.) (1997): Teoría y métodos de la ciencia política,
Madrid, Alianza Editorial.
Fácil y riguroso repaso sintético a la disciplina, pero no a su contenido. Es
decir, se tratan tos principales enfoques epistemológicos, las cuestiones me-
todológicas básicas y las más influyentes corrientes teóricas, pero no ta po-
lítica en sí, por lo que no puede considerarse un manual como tal.

VALLESPÍN, F. (ed.) (1990-1995): Historia de la teoría política, 6 vols., Madrid,
Alianza Editorial.
La más completa y reciente exposición en español de la filosofia política. Di-
señada como compilación, lo que produce solapamientos e irregularidades, su
línea argumentares histórica, pero contiene referencias suficientes para situar
el momento actual en que se encuentra el estudio normativo de la política.

Política comparada

HELo, D. (1991): Modelos de demacrada, Madrid, Alianza Editorial.
Considera el modelo griego clásico, los desarrollos posteriores y las varian-
tes contemporáneas de democracia.

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